Políticos 2.0
(Por Sabrina Díaz Rato) Diputados con blogs propios, candidatos que alojan sus campañas en Youtube, funcionarios que suman adherentes a sus redes sociales en Internet, y la lista sigue. Además de las tradicionales pintadas, afiches y locales partidarios, surgen como canales de comunicación en el ámbito político nuevas formas de interacción, que aprovechan el uso de las nuevas tecnologías, las herramientas Web 2.0 y las redes sociales.
El fenómeno fue inaugurado por uno de los candidatos más importantes de la actualidad, Barack Obama, quien viene manteniendo una campaña electoral basada en un fuerte uso de la Web 2.0 y redes como Facebook o MySpace. El aspirante a la presidencia de Estados Unidos se propuso incorporar a través de foros, chats y redes sociales, a más de 750.000 voluntarios que comprometieran una donación de US$ 50 cada uno con el objetivo de no depender de grupos de presión. Y lo logró.
Pero no sólo Obama tiene un lugar en la Web 2.0. Alrededor del nuevo jefe de Gabinete y ex titular de la ANSES, Sergio Massa, se ha creado una comunidad de usuarios en la red social Facebook con el fin de apoyar su gestión.
El grupo de llama “Queremos que a Sergio Massa le vaya muy bien” y a pocas horas de ser creado “ya contaba con más de cien usuarios registrados desde diferentes provincias de Argentina”, se afirma en la Web de Generación K, un grupo de jóvenes militantes oficialistas y pioneros en el aprovechamiento de las herramientas 2.0.
Si bien en nuestro país el uso de estas redes es incipiente, lo cierto es que la identidad digital de los políticos adquiere importancia pública, casi sin que se le propongan. “Quién es, qué estudió y cuál es la plataforma son temas que tienen que ver con la identidad política digital del candidato o funcionario.
Pero lo hay que tener en cuenta es dónde busco esta identidad. Las nuevas generaciones, que están ganando espacio en el electorado, no van a ir a la Unidad Básica a buscar esa información, en todo caso, empezarán por Google y seguirán por diversos medios de Internet”, señala Lucas Lanza, presidente de Sociedad de la Información para las Américas y especialista en nuevas tecnologías y comunicación.
Estudios recientes de esta entidad, que serán editados y publicados en el libro Política 2.0 a fin de este año, muestran que de los 100 políticos de Argentina más importantes -entre ministros, presidentes y ex presidentes, candidatos a gobernadores e intendentes del conurbano- el 50 por ciento ni siquiera cuenta con dominio propio registrado en Internet. De la otra mitad -agrega Lanza- “aún teniendo alguna página Web, no vimos una identidad política clara y mucho menos con blogs y otras herramientas de colaboración como capital propio del político”.
Para Lila Luchessi, Profesora investigadora de la UBA y doctorada en Ciencia Política en la UB, “estos espacios en la Web generan nuevas formas de comunicación e influyen en las relaciones y la política no es ajena a estas prácticas sociales”.
De hecho –recuerda la especialista- “en la campaña de Cristina Fernández de Kirchner se usó mucho la herramienta. Más de 500 páginas y blogs de sus grupos militantes y de apoyo formaron parte del eje de su campaña electoral. Mientras acá se debatía en Internet sobre la conveniencia de su candidatura, el cuerpo lo puso afuera del país”.
Para Luchessi, la influencia más notable que tienen hoy las herramientas Web en la sociedad “es un nueva temporalidad y espacialidad”, y considera que “el valor central es lo instantáneo; uno puede pedir una pizza a las cuatro de la mañana o criticar en un blog al candidato en el momento que me entero de una medida con la que no estoy de acuerdo”. Sin embargo, la idea de instantaneidad está sujeta más a una “sensación de voz pública” porque si bien es cierto que los ciudadanos pueden opinar en un blog o en un foro todavía se trata de una “sensación”, repara Luchessi advirtiendo que el 42 por ciento de la información que circula en el mundo proviene de las agencias de noticias internacionales.
Como sea, hay datos que no pueden ignorarse. Se estima que ocho de cada diez jóvenes que usan Internet estarán conectados a una red social en 2010 y ya se está hablando de generaciones que pasan más tiempo frente a la computadora que a la televisión. Pese a todo, la indudable potencialidad de las nuevas tecnologías en arena política, contrasta con la inexistencia o relativa importancia que tienen estos instrumentos en ámbitos legislativos y gobiernos locales para construir democracia y promover la participación real de los ciudadanos.
Según datos aportados por Lanza, los legisladores -que son funcionarios que representan a grandes grupos- “son lo que menos generan canales de comunicación con los ciudadanos y mucho menos a través de Internet”. Lo mismo ocurre con los municipios, -se destaca- donde de 1682 municipios consultados por el Barómetro de Servicios e Identidad Municipal Digital sólo el 15 por ciento cuentan con página o portal de Internet, es decir, aproximadamente 200 de los más de 2200 municipios que tiene el país.
Nadie podrá prever con exactitud el futuro de lo que se viene en la ciberpolítica. Pero sí se podrá prevenir que en esta convergencia político-tecnológica se amplíen los márgenes de ciudadanía. Como advierte Luchessi, “las brechas entre quienes acceden y no al consumo de tecnologías infocomunicacionales es todavía grande”.
Sin embargo, -dice - en la Argentina el crecimiento en el uso de conexiones de alta velocidad y la alfabetización en el nuevo lenguaje permiten mirar sus usos, apropiaciones y significaciones con cierto grado de optimismo”.
Artículo publicado en www.puntogov.com
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